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jueves, 1 de julio de 2010

Goldfrapp


Wonderful eleeeeeectric!: Crónica de mi electro-aventura



Todo inició cuando con lipstick rosa y mallas listas, me encaminé al Salón 21. Era un día soleado, perfecto para conducir por la Roma y Reforma.

La primera parada fue en el ex-Gigante, ahora estacionamiento no oficial del recinto de Andrómaco. Ahí los reencuentros, abrazos y chismes de 3min amenizaron el camino a la segunda parada.

El siguiente check-point fue la ya avanzada fila para entrar al 21, una fila en la que los cuates y cuatas ya nos esperaban junto con toda la banda “electro-gay” que al igual que nosotros, estaba ansiosa por entrar.

Tercera parada: el interior del lugar, amenizado con Empire of the Sun y la buena vibra de todos los ya instalados.

Pasó una hora, luego otra y así sucesivamente hasta que el tiempo parecía cansarse al igual que nosotros. Su agotamiento fue tal que en la última media hora antes de las 9pminicio programado del evento- los minutos se contaban de a 5 min de realidad por 1 min en el reloj.

Luego las luces se apagaron. La adrenalina quemó mis piernas. Nos arremolinamos contra la valla. Aparecieron los músicos y al final ella: radiante, increíble, real.

Me desmayé.

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Ok, no lo hice. Pero estuve a 2 segundos de hacerlo. Si no me hubieran sacado a tiempo en brazos al momento de I Wanna Life, hubiera sido la clásica grouppie desmayada, lo que me llevó a la

Cuarta parada: sala de emergencias del Salón 21. Mi diagnóstico fue “Vértigo”, así que mientras la hermosa Alison Goldfrapp interpretaba A&E yo era atendida en la parte de atrás del recinto.

Una vez afuera de E.R. y con vaso de agua en mano, caminé hacia el escenario a ritmo de Head First. Seguí caminando y gracias a mi pequeño tamaño, ya para Dreaming pude regresar hasta adelante, ya no enfrente de Alison, pero sí enfrente del platinado bajista.

Believer, Alive y Shiny and Warm desfilaron estruendosamente por el 21 y por mi cuerpo, haciendo que el mentado “Vértigo” pasara poco a poco, y ya para cuando me sentía nuevamente al 100% un rolononononononononononn! Se dejó venir cual vil TRAIN. Después de esta última, el set del concierto se inclinó a la pura y desenfrenada fiesta, ya que las siguientes canciones fueron nada más y nada menos que Ride a White Horse y Ooh La La.

ENCORE 1 siento que el calor no puede estar peor-

Estoy a 2 de quitarme las mallas y
Goldfrapp regresa con la bella y oscura Black Cherry.

ENCORE 2seco las secuelas del “momento Remi” de hace unos instantes-

Vuelven, y como era de esperarse Rocket suena y nos hace bailar, y nos hace cantar, y nos hace recordar y recrear esas bellas líneas como un himno al desamor, al que mandamos a la luna en 5... 4... 3... 2... 1...

La ùltima snif!- y se fueron. ¡Pero qué última! Strict Machine sonó y sonó increíble. El baile se intensificaba al ritmo de las luces, la Señorita Goldfrapp no paraba de repetir cuán “gorgeous” éramos y lo mucho que agradecía nuestra estancia esa noche.

Se fueron y
Oompah Radar sonaba a modo de despedida.

30 min para salir del estacionamiento y un Churubusco cerrado nos esperaban para llegar a nuestra última parada: nuestras casas.

FALTARON MUCHAS, ME SOBRÒ EMOCIÒN. PERO NUNCA OLVIDARÈ lo
wonderful eleeeeeectric! que viví fue esa noche.

AGRADECIMIENTOS a mis cuates, al paramédico y al chico de lentes que me regaló un abrazo en Number 1.

ah! y chequen algunas de las imàgenes del concierto en:


sábado, 15 de mayo de 2010

Miami Vice


No todo lo que brilla es oro


No sólo es porque filmó una de las mejores balaceras que he visto en pantalla, o por crear al maldito más maldito con su último de los mohicanos, ni mucho menos porque mi papá es su fan. Es porque es un buen director.


Michael Mann es un director talentoso que como todo humano sufre la tragedia y la esperanza de la mutabilidad*, y por esto es que su trabajo de 2006 titulado Miami Vice lo recomiendo como una broma de muy mal gusto.


La historia fuera de la historia es simple: en la década de los ochenta apareció en las pantallas norteamericanas una nueva serie policiaca creada por Anthony Yerkovich y producida por Mann. Este nuevo producto televisivo transformó la forma de concebir las series policiacas en su tiempo y contexto, al introducir elementos como música, efectos especiales y trajes italianos; lo que causó gran interés y éxito entre el público televidente de esa época. Pero una muy buena amiga me lo dijo: La gente cambia con el tiempo y el de hoy no es el de ayery sí que tenía razón. Mann cambió y lo que antes podía ser presentado como innovador ahora ya no lo es tanto.


Con unos estelares a cargo de Colin Farrell y Jamie Fox, esta película no es el final de la serie o una historia nunca contada, es sólo un enorme capítulo de 134 minutos con -eso sí- una linda y retocada fotografía y un soundtrack muy bailable (especialmente un sampleo a cargo de Goldfrapp que se cuela en las primeras secuencias).


Si gustan véanla y nos vemos para charlar en LA SALA.
Si no, pues de todos modos nos vemos acá
.


* ver 24 hour party people (Michael Winterbottom, 2002)